HISTORIA DE LA LUCHA

       1.        ORIGEN

Posiblemente sea la lucha una de las actividades naturales más antiguas del ser humano. Desde los tiempos más remotos, el hombre ha luchado no sólo por deporte, sino por necesidad para hacer frente a sus enemigos bípedos y cuadrúpedos. Por otra parte hay un instinto que le impulsa a medirse físicamente con sus semejantes, tanto por diversión como por el afán de dominio.

 

Como actividad deportiva, la lucha actual puede definirse como el combate cuerpo a cuerpo en que, por medio de la presión del peso, los abrazos (llaves) y el enlazamiento y cambio de posición de las piernas, el combatiente procura arrojar al suelo a su adversario e inmovilizar de espaldas durante un tiempo prefijado.

 

La lucha floreció en la Antigua Grecia con gran esplendor. Es indudable que este deporte llegó a los griegos procedentes de Egipto, pero también de otros pueblos de Asia. Los griegos elevaron a nivel de ciencia y arte el enfrentamiento entre dos oponentes en la lucha.

Los estudios hechos por los historiadores según la Federación Internacional de Lucha Amateur (FILA), no son completos por lo que se refiere a Grecia, aunque existe mucho material por estudiar. Se sabe que no existían categorías de peso en las competiciones, que existían varios tipos de lucha y uno de los más practicados era el estilo “Alindisiz”, donde no había puntuación y la victoria se obtenía logrando que el oponente se retirara del combate. Otro estilo era el “ortho” en  el que si había puntuación y se buscaba el toque de espalda. Para ganar se debía derribar o lanzar al oponente durante el combate tres veces. Una toma se consideraba buena cuando el luchador derribado tocaba el suelo con las manos, codos, pecho o espalda.

Por otra parte, es un error vincular la lucha estilo Grecorromana con la antigua lucha de los griegos. Los ataques a las piernas no estaban prohibidos como lo demuestran trabajos arqueológicos y literarios, dibujos en cerámicas, frescos, bajo-relieves y esculturas.

Después, en Roma, la lucha no alcanzó el desarrollo y esplendor que en Grecia, pues los romanos preferían los combates de gladiadores, pasando la lucha a ser parte del entrenamiento de estos y de los soldados. El esplendor muy pasajero de la lucha en Roma se debió a los etruscos que tenían influencia directa de los griegos.

 


 
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